La gramática asusta porque la mides por el libro: cientos de reglas, tablas de tiempos, excepciones. Pero cuando hablas de tu día no usas cientos de reglas. Usas las mismas diez o doce piezas una y otra vez: decir lo que haces, lo que hiciste, lo que vas a hacer, preguntar, negar y poco más.
Eso cambia el plan. No se trata de repasar toda la gramática antes de atreverte a hablar, sino de dominar ese puñado de patrones hasta que salgan solos. Con ellos ya no dependes de frases hechas: puedes montar la tuya cambiando las palabras dentro del mismo molde.
Un ejemplo: con el molde I want to ___ dices mil cosas distintas solo cambiando el verbo del hueco. La pieza es una; las frases, infinitas. Así funciona todo este curso: pocas piezas, mucho uso.
No necesitas saber toda la gramática para hablar. Necesitas doce patrones bien puestos. El resto llega solo, más tarde y sin agobio.
Empezamos por la pieza que sostiene a las demás: el orden de la frase. En inglés casi no se mueve, y eso, que parece un límite, es lo que te deja construir sin pensar.